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> Historia

¿POR QUÉ KLOKUT?

Klokut nace tras destilar la esencia de los relojes y recobrar el concepto del tiempo en su expresión más pura, huyendo de la imposiciones que hoy en día se asocian a las horas.

Su nombre resulta de mezclar el vocablo ‘klokke’ (que corresponde a ‘reloj’ en Suecia y Noruega, la cuna de nuestro diseño) con el término Ut, que fue la primera nota musical de la escala diatónica de do mayor y la única que no posee alteraciones, por lo que es considerada la base del sistema tonal.

En este sentido, Klokut aúna la idea de reloj con un concepto primigenio que se asocia a la pureza de formas, para convertirse en el reloj que habla del tiempo sin las alteraciones de la sociedad actual: un reloj que no marca las horas que pasan, marca todos los minutos de vida que puedes y debes aprovechar. Con Klokut, tú eres dueñ@ de tu tiempo y no necesitas nada más para vivir el presente.

Design

Si llevas un Klokut en la muñeca, a cualquier hora será tu momento.

 

 

HISTORIA

Klokut es una marca gestada en Escandinavia, una tierra de largos inviernos y escasas horas de luz, pero a la vez un lugar mágico ya que la inclinación del eje terrestre hace  posible que en verano el sol brille a medianoche, llegando a ofrecer 24 horas de luz diurna sin interrupción.

Es decir, en los lares en los que nació Klokut hay días muy oscuros, pero hay otros en los que el sol no se pone nunca, una hermosa metáfora de la vida. Y precisamente en uno de estos días sin noche, uno de los fundadores de Klokut se dejó invadir por la dosis extra de energía que proporciona la luz solar y se preguntó por qué no vivir todos los días como si nunca se pusiera el sol, aprovechando cada minuto, exprimiendo cada segundo.

Tras su pregunta, la respuesta se le hizo evidente: se sentía demasiado anclado al viejo reloj que llevaba en la muñeca, que le encorsetaba entre horarios y obligaciones, entre el pasado y el futuro, pero sin dejarle tiempo para el presente . Fue en ese preciso instante cuando se despojó de su viejo reloj, lo arrojó al Mar del Norte y se sentó dispuesto a esbozar el que se iba a convertir en un reloj que le recordaría la importancia de vivir el presente, que le evocaría segundo a segundo que cada momento es único.  A cada trazo se sentía más dueño de su tiempo y menos esclavo de la tiranía de las horas, y cuanta más forma tomaba la idea, más se daba cuenta de que no necesitaba nada más para ser feliz.  Ése fue el primer Klokut, el primero de muchos.